Radiografía política – Aquiles Cruz Ramales

Radiografía política – Aquiles Cruz Ramales

 

Son 24 asesinatos en 24 horas, fuuua

 

El estilo del ataque contra varias personas dentro de las cuales está un transportista, una mujer muerta a garrotazos, otros acribillados en un antro del Istmo, que habría mostrado el típico sello del crimen organizado, subrayó el tema de la seguridad porque los discursos de los candidatos no tienen nada de eso, se desenvuelven “lavando el coco” al electorado y nadie toca el tema de seguridad, es más lo evaden, y es necesario saber la posición ante el crimen, por lo menos Andrés Manuel López Obrador les dio motivo para que lo atacaran sobre la amnistía, pero ellos, cero.

Ancianos, adultos, damas u jovencitos, nadie se salva de un artero balazo ya sea por confusión o porque lo confunden, el caso es que van en promedio 24 asesinatos en 48 horas, ejecuciones o como quiera llamarle, pero son vidas que se fueron, arrancadas por el motivo que fuere, pero no hay respuesta de los policías, es más, escurren el bulto en los discursos de algunos de los candidatos con partido: Raúl Bolaños Cacho Cué, HP, Susana Harp, o el demente ese que se apellida Vera Carrizales, que le da por amenazar de muerte e igual a sus pandilleros, este problema y otros recientes inquietaron a la opinión pública.

(¿Llegará el día en que las chavas y los chavos vayan a los antros enfundados en chalecos contra balas?). Y debieron preocupar a los mandos de fuerzas del orden, como el ocurrido la tarde del viernes cerca del pueblo Ixtepec en el Istmo, donde tres jovencitos fueron acribillados, sólo se suman a cientos y los que siguen, pero los secretarios de seguridad ni una declaración hacen.

Vendieron la plaza o están trabajándola con ellos, porque no se mira ningún plan, sólo recorridos de disuasión con eso y nada no se recupera el Estado de derecho, menos se evitan las muertes a toda hora y en lugares céntricos, levantones, extorsiones y los millones que se pagan a esos jefes que sólo vienen a robar y se regresan a otro lugar donde seguir haciendo de las suyas.

Todo lo cual trae a la memoria las así llamadas campañas de despistolización que fueron comunes en los 70, 80 y 90. Eran grupos de policías que irrumpían en botaneros, cantinas, bares y discotecas de todo el estado, en pueblos del Istmo, del centro y la zona cañera, de día y de noche, pero generalmente los fines de semana cuando había —y de hecho hay— más actividad en los giros rojos.

Los parroquianos se asustaban, sobre todo los que tenían cuentas pendientes con la justicia y portaban pistolas o cuchillos. Era común que salieran a relucir los “charolazos” de prensa o de influyentes que decían tener un pariente que era funcionario, policía, militar o hasta cura.

Separados hombres y mujeres para la revisión, a los que les daba tiempo arrojaban al piso las escuadras, las navajas 0-7, uno que otro cigarrillo de mariguana y todos poníamos caras de inocentes. Transcurrido un rato, los policías se iban y a veces se llevaban uno o más detenidos y, pasado el sofocón, regresaban la música, el baile y los tragos aderezados con los comentarios, las protestas e incluso bromas por lo que acababa de pasar.

No faltaban los vivos que aprovechaban la confusión de los meseros y el cadenero para salirse sin pagar la cuenta, pero la mayoría concordaba en que las campañas de despistolización eran necesarias, para bien de los pacíficos y que los malos se fueran al diablo. Luego el regreso a casa, entrada la madrugada ya o a punto de amanecer, tranquilas las calles, los pueblos y las ciudades, pues la inseguridad era mínima o de plano inexistente en muchos lugares.

Seguros entonces los oaxaqueños, en el Oaxaca de hoy con mayor razón debieran replicarse las despistolizaciones. Darían mala imagen, pero evitarían hechos criminales como el de hace unos días en que acribillaron a un miembro de la familia Luis Martínez, y ojalá del árabe si Dios quisiera, cambiaran las cosas, pero con los candidatos que miramos que brincan de munícipes a diputados y viceversa, dejando cuentas inconclusas, fraudes y recibió de moches, pero inexplicablemente el partido —todos— les autorizan una nueva campaña y la candidatura como si hubieran cumplido a cabalidad.

Cada tres y cada seis años es lo mismo, tienen la varita mágica y resolverán todo, uno, el ciudadano de a pie se pregunta si tenían todas las soluciones por qué no se las dieron al jefe inmediato, al gobernador y así demostrarían amor al pueblo, no que se les inflama el corazón por su estado y el pueblito donde nacieron, dice HP: “ahí enfrente esta la casa donde nacieron mis padres, vengo a estar con ustedes a cumplir lo que prometo, ustedes me hicieron, tres veces diputado , ahora quiero ser senador y quiero su apoyo porque Pochutla cambiara si gano”. ¡Chin!

Un discurso inflamado creíble o no la verdad si ya fue tres veces diputado, y ahora quiere se senador, también es verdad, de ahí a que regrese y despunte Pochutla es otra cosa, permítame don Héctor, poner en la balanza su dicho y quiero creerle porque es la tierra de mis antepasados, de mis padres y hay gente noble, hospitalaria, pero que también trae el 22 al hombro para vengar ofensas, digo yo nada más digo.

El gobierno del milagro oaxaqueño nos queda a deber, y mucho; sólo al mirar el gabinete se retuercen las tripas, sólo basura, tal vez algunas excepciones, pero más de los mismo, corruptos con un historial feo y comprobado, deberían estar sino presos , exiliados del estado, han lastimado al campo, a los comerciantes, a la iniciativa privada que sólo porque reciben apoyos cuando según les va mal, pero es dinero de nosotros los jodidos y ellos tienen sus restaurantes y hoteles, y unos vivales como los del Marques del Valle que todavía se apropian de la calle y, el tal Bigotón de Fraguas, un cero a la izquierda empecinado en echarle la culpa de todo a su antecesor, en realidad yo le veía más capacidad y raciocinio, si le importa señor presidente, estoy decepcionado.

Hace unos días me dieron una noticia falsa, me aseguraban que regresaba el contador Jesús Martínez Álvarez, que sería como siempre el segundo del gobernador relevando ya sabe a quién, pero han pasado los días y creo que me timaron porque pensé que sería una gran ayuda para el novel gobernante un señorón de esa estatura política y más para nosotros los oaxaqueños, triste decepción.

Por esa razón me siento muy decepcionado y sin ánimos para visitar a los políticos, máxime que si quieres una entrevista tienes que pasar el filtro del nativo del estado de México de comunicación social, y pues la verdad el periodismo de nuestra ciudad ya no está para humillaciones, pido dignidad y respeto a los comunicadores sean de los de infantería o de los licenciados en comunicación, igual han amanecido ejecutados yo no sé por qué las preferencias si los conocimientos adquiridos superan —a veces— en mucho el aula.

Hace unos días, miré una defensa ardorosa a un comunicador de Huatulco, será porque es licenciado o amigo, pero después de analizar los hechos sí lanzó al aire una nota que no investigó y no se puede defender lo indefendible es más, las damas son primero y merecen todo nuestro respeto. El que entendió, entendió es para mentes superiores. Y como ya me encabroné, mejor aquí le paro, no olviden la cita es aquí mismo, traigan café. Sayonara.

 

… (Me leen después).

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