La verificación va de nuez – Lorena Rivera

La verificación va de nuez – Lorena Rivera

 

Finalmente llegó el día. Tras casi medio año de haber cerrado la verificación vehicular tradicional, hoy inicia una nueva forma de realizarla para la Ciudad de México. Tras la certificación y la fase de pruebas, están listos 49 de 57 verificentros, que son los que cuentan con los equipos requeridos para iniciar con las mediciones de gases contaminantes en los automóviles. Pero no se trata de una revisión cualquiera.

 

La capital será la única en tener dos elementos diferentes al resto de las entidades que conforman la Megalópolis y éstas son la medición de partículas ultrafinas (UFP) y la inspección físico-mecánica, de esta manera se tomaron en cuenta las recomendaciones del Centro Mario Molina y del Foro Internacional de Transporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

 

De entrada, es algo positivo para la calidad del aire de la ciudad capital del país. Aunque siempre existe uno o más peros, pues hay cuestiones que, a pesar de las declaraciones de las autoridades, podrían prestarse a confusiones, o bien, malas prácticas.

Pero vámonos por partes. Primero hay que señalar lo que, desde mi perspectiva, es positivo para los capitalinos en cuanto a su salud y sus bolsillos; luego es necesario indicar aquello que podría causar más que un dolor de cabeza.

 

Sin duda, la medición de UFP es muy destacable, pues el grueso de los vehículos que circulan sigue usando combustibles fósiles, que al ser quemados emiten gases contaminantes a la atmósfera, los cuales, además de ensuciar el aire que respiramos, también son de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

 

Lo ideal sería cambiar a unidades bajas o cero emisiones, como los híbridos y eléctricos, pero aún son caros, aunque se prevé que en un futuro —esperemos que no tan lejano— los precios sean asequibles.

 

Los gases que salen de los tubos de escape representan un alto riesgo para el corazón y los pulmones, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversos estudios epidemiológicos y clínicos.

 

Las UFP, partículas menores a un micrómetro, causan mayor daño a la salud, desencadenando infecciones respiratorias agudas, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y enfermedad cardiovascular, en algunos casos desatan muerte prematura.

 

La OMS ha insistido en señalar que hay graves riesgos sanitarios no sólo por exposición a las partículas, sino también al ozono (O3), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el dióxido de azufre (SO2) y “las concentraciones más altas suelen encontrarse en las zonas urbanas de los países de ingresos bajos y medianos. El ozono es un importante factor de mortalidad y morbilidad por asma, mientras que el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre pueden tener influencia en el asma, los síntomas bronquiales, las alveolitis y la insuficiencia respiratoria”.

 

Por lo anterior, la medición de partículas ultrafinas es un acierto, pero para que realmente funcione, los vehículos deberán estar en óptimas condiciones.

 

Justo para conocer el estado del vehículo se realizará la inspección físico-mecánica, pues el estado del auto impacta en la emisión de contaminantes.

 

La revisión incluye llantas, frenos, suspensión, así como alineación. Quizá lo que más pueda llamar la atención es qué relación existe entre el estado de los neumáticos y las emisiones de contaminantes.

 

De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, la adherencia de las llantas en el frenado, la resistencia al desgaste, la duración y el rendimiento tienen una relación directa con el consumo de combustible y con las emisiones contaminantes a la atmósfera.

 

El gobierno de la Ciudad de México y la Comisión Ambiental de la Megalópolis han dicho que las revisiones físico-mecánica y de partículas ultrafinas son aleatorias y no deben influir en la entrega del holograma, el cual se obtendrá a través de la medición de gases, tal y como se venía haciendo.

 

Hay que tener cuidado, porque nunca falta aquel que quiera condicionar el holograma y pida una mordida para que el vehículo pase todas las inspecciones. Se supone que todo el proceso es seguro, pero la corrupción está en todos lados.

 

Entonces, ¡ojo!, será a partir de 2019 cuando la medición de UFP hará mucho más estricta la verificación y sí se reflejará en el tipo de holograma que obtengan los vehículos, también, hasta ese entonces, el estado físico-mecánico del automóvil podría ser motivo de restricción.

 

El costo de la nueva verificación es de 524 pesos, ningún verificentro puede cobrar de más bajo el pretexto de dos inspecciones nuevas.

 

En dado caso, los dueños de los vehículos podrían desembolsar de entre 3 y 4 mil pesos o más si no se han realizados los mantenimientos correspondientes, como es un servicio completo, o si hay que reemplazar los neumáticos debido al deterioro.

 

Necesitamos que cada quien se haga responsable del estado de su vehículo, sin mantenimiento —si le interesa— no sólo se deprecia más el valor, también afecta su salud y la de todos. Tener un auto conlleva responsabilidades. Asumamos lo que nos corresponde.

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