Vamos bien, pero… ¡siempre hay peros! – Alicia Salgado

Vamos bien, pero… ¡siempre hay peros! – Alicia Salgado

México cayó de la posición 49 a la 54 en la clasificación del Banco Mundial del Doing Business, pero por primera vez (ahí la paradoja) se ubica a 10 puntos de los rankings de competitividad que tienen países como Estados Unidos o Reino Unido, ubicados en los lugares 9 y 10 del ranking global.

Además, México se coloca también por primera vez, a la cabeza de las economías latinoamericanas en la facilitad para hacer negocios, por arriba de Chile (posición 56), pero, hay que decirlo, una gran parte de este “avance” se debe a tres factores:

1) La complejidad para pagar impuestos en México (aunque el estimado Osvaldo Santín, jefe del SAT diga lo contrario) que coloca al país en la posición 116 del ranking global porque pagamos una tasa neta de impuestos muy elevada de 53.0 %, (y no considera el impuesto informal que se paga por la violencia, corrupción, chantajes, cobro de derechos de piso, (según la AmCham, de Mónica Flores, representa poco más de 5 % del presupuesto anual del 61.5 % de las empresas de capital estadunidense que se agrupan en esta asociación) y se ocupan 10.4 días del mes para pagar impuestos y, más ahora, con sus inventos de ratificación de pago de facturas.

2) La imposibilidad de corregir el sistema registral del país. El ranking nos coloca en la posición 103, pues el promedio para registrar una propiedad toma 40 días, el pago de derecho equivalente a casi 6 % del valor de la propiedad y mala calidad del servicio del registro de propiedad. Y mire que le va bien porque consideran sólo el registro de la CDMX y el de Monterrey en la evaluación, y no al de Acapulco, Guerrero, o al de Toluca, Estado de México, pues a pesar de que es “electrónico” lo dejan usar 2 horas al día 3 días a la semana. Así como lo oye, y eso si no se les cae la página.

El lastre número 3 para hacer negocios en México tiene que ver con “la empresa de clase mundial”. Le atinó. La CFE de Jaime Hernández, ya que se sitúa en el ranking 99 del mundo. Para hacer un contrato de electricidad se tarda más de 100 días por año, y ocupa el 290.4 % del ingreso per cápita de una persona. Agregue el costo de la ineficiencia en generación, en cobranza, en transmisión, en logística, y pregúntele a un industrial o comerciante, si el cobro de la tarifa eléctrica corresponde a su equivalente en Estados Unidos, y verá por qué nuestro socio/vecino está en 7ª posición mundial y nosotros en la 99, o sea en la tabla media del mundo.

Qué nos beneficia: el acceso al crédito bancario, pues se coloca en la posición 8ª. mundial y, pese a que todavía se observa debilidad en los derechos legales de recuperación, la mejora en la información crediticia, la operación con cobertura casi universal de los burós de crédito y la penetración, hacen que este indicador, incluso, supere al de la apertura de empresas, que ubica a México en el 94 del mundo porque el costo sigue siendo alto (16.5 % del ingreso per cápita).

Los otros factores, relativamente, positivos son el marco legal para resolución de quiebras (32), cumplimiento de contratos (43), protección a inversionistas minoritarios (72), y ahí nuestros amigos de PWC y del Imco deberían observar algunas prácticas corporativas poco congruentes con el marco normativo, lidiar con el sistema de permisos de construcción (93) y facilidades de comercio transfronterizo (66).

La cantidad de regulaciones y su cumplimiento, es cada vez más analizada en el mundo como medida de cumplimiento del sistema para hacer negocios en un país, por lo mismo, la investigación comparada es constantemente monitoreada y muestra a quien desea invertir, mexicano o extranjero, que si el sistema regulatorio es complejo, costoso y complicado, se la piense dos veces.

A la administración entrante, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, le tocará hacer mucho por este sistema de competencia, porque, si bien México hoy cuenta con una Ley General de Mejora Regulatoria, dista mucho para que en todos los estados de la República exista un sistema de trámites único y de registro de trámites similar y nacional para reducir discrecionalidad y corrupción.

De fondos a fondos. #LaTransiciónLegislativa… Pues no todo son reformas políticas. Fíjese que la Comisión de Hacienda del Senado, que preside Alejandro Armenta, aprobó una reforma para permitir el uso de la firma electrónica en operaciones bursátiles. Ayer quedó en primera lectura y, muy probablemente, la aprueben segunda lectura durante la próxima sesión.

Es una iniciativa que supone cambios al artículo 199 de la Ley del Mercado de Valores y aunque la presentó Jesús Lucía Trasviña, de Morena, en realidad fue impulsada por el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, y permite que las transacciones bursátiles puedan ser celebradas por escrito, mediante firma autógrafa, o bien mediante firma electrónica avanzada de los clientes inversionistas.

Y para que no se permita el ciberfraude y se puedan rastrear las operaciones financieras, la firma autógrafa deberá ser otorgada conforme al mecanismo de certificación previsto por el artículo 17-F del Código Fiscal de la Federación ante el Servicio de Administración Tributaria.

Mire, la propuesta tiene origen hacendario, pero también es del interés del gremio bursátil agrupado en la Amib que preside José Méndez Fabre, pues la realización de transacciones bursátiles con firma electrónica permitirá superar “la brecha geográfica” (entre países) y brindar el acceso a la contratación de una mayor variedad de servicios financieros, a través de la firma electrónica avanzada.

El mecanismo ya es utilizado para autorizar diversas transacciones fiscales electrónicas. En la reforma se establece que los contratos de intermediación bursátil realizados a través de la firma electrónica gozarán de los mismos derechos y obligaciones que los celebrados mediante firma autógrafa. El dictamen será presentado este miércoles ante el pleno y quedará de primera lectura.

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